sábado, 22 de octubre de 2011

JOSEFA CAMEJO


HISTORIA

En las campañas hacia la costa de Coro había, en todas las batallas, una mujer con temple de hierro, Josefa Camejo.
Esta mujer de rica cuna dejo de lado todas las normas y costumbres de la época, se puso pantalones y monto a caballo y tras ella más de 300 aguerridos esclavos, campesinos y revolucionarios que se iban sumando a su campaña.
Recibió en Coro una esmerada educación, y luego fue trasladada a Caracas para continuar sus estudios. Allí se encontraba cuando estalló la revolución del 19 de abril de 1810. Tenía Josefa 19 años, y se sumó a las acaloradas sesiones de la Sociedad Patriótica. Desde 1813 se conoce que se unió al ejercito rebelde en calidad de soldado. Luego se asila en Nueva Granda huyendo de los realistas que ya la habían señalado como de alta peligrosidad para la monarquía.
Lucha como cualquier otro soldado en la gesta independentista venezolana, enfrentando los prejuicios y barreras que relegaron a la mujer a ocupar el lado oscuro de la historia. Hizo sentir su valía como patriota y mujer, cuando en 1811, en Barinas, ante la amenaza de los realistas, reúne un numeroso grupo de mujeres, ansiosas todas de participar también en la lucha armada y solicitan al gobernador Pedro Briceño del Pumar permiso para protegerlo, extrañadas de que "no se haya contado con las mujeres para proteger su seguridad...", asegurándole que "...el sexo femenino no teme los horrores de la guerra; antes bien, el estallido del cañón no hará más que encender en nosotras el deseo de libertad..."
De allí pasó a Mérida, donde contrajo matrimonio con el prócer Juan Nepomuceno Briceño Méndez. En 1814 se refugia en Bogotá, donde nace su primer hijo, Wenceslao. Permanece en Bogotá hasta 1819, año en que entra triunfante a la capital Simón Bolívar. Regresó entonces a Barinas, y de allí, en 1821, a Maracaibo, que acababa de pronunciarse por la independencia. Rafael Urdaneta le encomienda a Josefa la tarea de levantar la provincia de Coro a favor de la independencia, lo que hizo admirablemente, al lograr el pronunciamiento de Pueblo Nuevo en la Península de Paraguaná, el 3 de mayo de 1821, y es ella quien lee La Declaración de Independencia de la provincia de Coro. Su valor se engrandece debido a que su decisión de levantarse en Coro, que aún era un punto controlado por los realista, fue determinante para liberación del centro occidente del país.
Se dice que también participo en batallas en el oriente del país pero no se tienen datos concretos que lo certifique. Lo cierto es que estuvo al frente de la línea de fuego y que su empeño y valentía fue inspiración para muchos que dudaban arriesgarse a luchar. Luego de una vida llena de virtudes, se dice que Josefa vivió en casa de su otra hija Teoriste residente de Ciudad Bolívar, antiguamente Angostura, y que murió allí en 1862, de 71 años, aunque su tumba nunca ha sido localizada.

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