sábado, 22 de octubre de 2011

CECILIA MÚJICA


HISTORIA

Conocida como la Mártir de la Libertad, estuvo comprometida con las ideas emancipadoras desde los primeros días de la lucha libertadora, por lo cual fue condenada a muerte.
A pesar de que su padre era un realista con firmeza; ella era una ferviente militante, hacia cientos de panfletos, escarapelas y divisas tricolor para la causa, repartía volantes a riesgo de su vida propia, hacia música que interpretaba con la lira en las reuniones clandestinas era bella joven valiente y entregada.
Estaba comprometida en matrimonio con Enrique Villalongo otro joven, revolucionario, patriota, activista de la causa, pero no llegaron a casarse. Ambos eran miembros del Comité Revolucionario y los más activos integrantes.
En el terremoto de 1812 muere su padre, Don Martín de Mujica, terrible desgracia que la deja sola en el mundo.
Luego del decreto de guerra a muerte declarado por Simón Bolívar los realistas con despiadado afán encarcelan y torturan hasta la muerte a jóvenes republicanos de las ciudades que aun tenían en su poder, el gran espectáculo de la muerte para aterrorizar a la población; aun así estos mártires no se rindieron ni doblegaron.
El gobernador José De Millet teniente coronel realista mandó a construir una temible cárcel donde fueron cayendo uno a uno todos los insurgentes revolucionarios de San Felipe.
Entre ellos están Cecilia y su prometido, sin ninguna oportunidad para salvarse son declarados culpables y sentenciados a la pena máxima.
Ya en el lugar donde será ejecutada se corta el cabello y se lo da con su anillo de compromiso al verdugo para que se lo entregue a su enamorado encarcelado que espera sufrir la misma mala suerte.
Así dicen que dijo a uno de sus carceleros:
“Toma buen hombre Ambrosio Trejo esta madeja de mis cabellos con ese anillo y entrégaselos en su prisión a mi amigo Enrique Villalonga y dile que le devuelvo esa joya, contrato de nuestras nupcias y que la conserve como último recuerdo de la mujer que no tiene la fortuna de ir a sus brazos, pero sí la gloria de inmolarse por la libertad de nuestra patria”.
“viva el suelo querido, viva la libertad”

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